El Carácter del Discípulo – Parte 4

Mateo 5:8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Esta bienaventuranza tiene que ver con la parte más íntima del ser humano: EL CORAZÓN.

A lo profundo del corazónEl corazón es:

Limpio o Sucio
Sincero o Hipócrita
Bueno o Malo

Tengamos claros los dos elementos de esta bienaventurados: los limpios de corazón son herederos de una promesa inconmensurable: verán a Dios.

Estudiemos estas dos palabras: Limpio y Corazón. Así entenderemos en toda su magnitud esta promesa que el Señor hace a sus discípulos.

  

Limpio

La palabra “limpio” se traduce de la palabra griega katharos que significa libre de impureza, sin fraude, genuino, real.   Esta palabra se usaba en tiempos de Jesús para referirse

1) al agua pura, transparente, que se podía beber;
2) al oro puro, libre de impurezas;
3) a las personas sin deudas con la sociedad o con las autoridades;
4) a los caballos pura sangre o genuinos, sin mezcla;
5) a una mujer pura y virgen,  que se había guardado hasta el matrimonio;
6) a la leche pura que no era mezclada con agua.

Así, cuando Jesús dice “bienaventurados los de limpio corazón”, se refiere a los discípulos cuyos motivos son sinceros, puros, transparentes como el agua limpia, diáfanos como el cristal, transparentes como la luz.

Cuando Jesús seleccionó a sus primeros discípulos se encontró con Felipe y con Natanael.  El Señor Jesús reconoció en Natanael a un verdadero discípulo.  Veamos este pasaje en Juan 1:47

Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.  Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.  Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

Jesús reconoció en Natanael a un hombre sin engaño, sincero, limpio en sus aspiraciones por encontrar a Dios.

La pregunta ahora es:   ¿Qué dice Jesús de ti, que dice Jesús de mí?

Los de limpio corazón son aquellos discípulos:

Orando1) cuyas acciones son sin malicia
2) que hacen misericordia sin sacar ventaja del otro;
3) que no hacen cosas para dañar a otra persona;
4) cuyas acciones son sinceras, sin hipocresía;
5) que cuando se acercan a Dios lo hacen con sinceridad;
6) que cuando hablan con su prójimo son transparentes, sin engaño;
7) cuyos motivos son genuinos, no tienen doble cara.

El Corazón de Judas, por ejemplo, no era genuino: escondía avaricia, traición, hipocresía. Jesús no ignoraba la condición del corazón de Judas, como tampoco ignora la de nuestro corazón.

Salmo 24:3-4
¿Quién subirá al monte de Jehová?  ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón;  el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.

¿Puede usted levantar sus manos al Señor y decir: todo lo que tengo, mi automóvil, mi casa, la ropa que uso, los he conseguido limpiamente?  ¿Puede afirmar que todo lo que posee lo logró con manos limpias, sin engaño, sin mentiras o fraudes?  Tómese un tiempo para reflexionar y responder esta pregunta.

¿Quiénes son pues los discípulos de limpio corazón?
Aquellos que piensan y hacen las cosas sin malicia y sin hipocresía.

El Señor está seriamente interesado en limpiar diariamente su corazón de sus discípulos.  Nuestro corazón debe estar siempre limpio, ser transparente y puro.

  

C o r a z ó n

La otra palabra del versículo Mateo 5:8 que vamos a estudiar es “corazón” que se tradujo de la palabra griega kardía, cuya definición es el órgano principal en la vida física de los seres humanos.  Pero cuando la Biblia habla de corazón, lo hace una manera simbólica: se refiere a lo más profundo del ser humano donde se asientan los pensamientos morales (o inmorales), donde se encuentra todo lo que tiene que ver con la vida espiritual (buena o mala),  donde se hallan los elementos racionales y emocionales de nuestra vida.

Jesús hace énfasis en que los discípulos deben de ser de corazón limpio, porque él observa lo más profundo e íntimo de nuestros pensamientos.  El ser humano ciertamente ve lo exterior, pero el Señor ve el corazón.
Alguna vez se le acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos  y le dijeron: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.

Y Jesús les responde en Mateo 15:19-20, leámoslo:

Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.  Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

¿Qué ves?Lo que realmente somos está en el corazón; lo que tú ves en mí es solo una fachada, pero Dios ve nuestro ser interior.  Lo que piensas, lo que hablas, lo que sientes, lo que haces, revela lo que hay en tu corazón. Cuando estás solo y nadie te ve, ¿que ves en la televisión?  Recuerda: Dios no está ciego. Puede ser que no te vea tu esposa, tus hijos, tu mamá o tu papá, pero Dios te está viendo.  Siempre.

Jeremías 17:9. Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

¿Te has preguntado alguna vez cuántos pensamientos del corazón nos han llevado por caminos torcidos?  El corazón no sólo es engañoso (más que todas las cosas), sino también perverso, lo cual se traduce en frágil o quebradizo.  Esto quiere decir que hay circunstancias que quiebran el corazón, luego de lo cual anidamos pensamientos y deseos malignos: homicidios, robos, venganzas.  Por naturaleza el corazón es así.

Por eso dice la Biblia: sobre todas las cosas que guardas, guarda tu corazón.

El Verdadero Discípulo debe cuidar su corazón de la avaricia, del rencor, de la envidia, de todo aquello que pueda dañarlo.

No debemos confiar nada en nuestro corazón.

Proverbios 28:26. El que confía en su propio corazón es necio; más el que camina en sabiduría será librado.

  

Las inclinaciones del corazón 

¿Cuáles son las inclinaciones del corazón?

• Avaricia
• Bienes materiales
• Lujos
• Dinero
• Concupiscencias

Desear algo material no es malo en sí mismo.  Tú puedes desear por ejemplo tener una casa propia, pero por si por obtenerla te olvidas de Dios, o no lo tienes a Él como prioridad, ese deseo sano en principio puede convertirse en avaricia y podrá dañar tu corazón.

Si no puede confiar en su corazón, ¿en qué puede confiar un Discípulo de Dios?

Salmo 34:8. Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él.

El corazón del discípulo debe confiar en Dios en medio de cualquier circunstancia y de cualquier necesidad, siempre pidiendo a Dios la sabiduría necesaria para la vida.

Veamos algunos versículos que nos explican cómo debemos confiar en Dios:

La Suma De Su Palabra Es VerdadSalmo 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.

Salmo 118:8 Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre.

Jeremías 17:5-8  Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.   Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.  Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas,  que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

El verdadero discípulo ha sido lavado y limpiado del corazón por Cristo, pero no por ello debe confiar en su corazón, pues éste sigue inclinado a las cosas del mundo y de la carne.

El discípulo ora y pide cada día al Señor de la siguiente manera: Crea en mi oh Dios un corazón  limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí. Examíname oh Dios, y conóceme, y prueba mi corazón, y ve si hay en mi camino de perversidad, y guíame en el camino eterno, y líbrame aún de los pecados que me son ocultos.  En el nombre de Jesús.  Amén.

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El Carácter del Discípulo – Parte 3

Pan y AguaMateo 5:6-7
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

En estos versículos, Jesús nos habla metafóricamente de dos necesidades básicas del ser humano: el hambre y la sed. En el idioma original se hace referencia a un hambre y una sed tan intensas que casi nos llevarían a desfallecer, las cuales serían saciadas con pan y con agua. Por extensión, el Señor nos habla de nuestra necesidad de Dios, de nuestra necesidad de Justicia.

La palabra que se traduce “Justicia” es el término griego dikaiosúne, el cual se refiere a las cualidades de rectitud y justicia en el carácter. La Palabra nos habla de que ambos rasgos forman parte del carácter de Dios: es recto y justo.

Cuando Jesús dice “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”, nos está hablando de un rasgo de carácter que deben desarrollar y mostrar sus discípulos.

Un Verdadero Discípulo tiene hambre y sed de justicia, es decir, desea ser recto y justo. Así se va conformando a la imagen de Dios.

Otro significado de la palabra dikaiosúne es Justificación.

¿Qué es la Justificación?

Justicia

Es el acto por el cual Dios declara absuelto, sin delito ni pecado, a todo aquel que ha creído en el sacrificio de Cristo. Él es Justo y debe castigar el pecado, por el cual nosotros deberíamos de haber sido castigados, pero por amor a nosotros envió a su hijo Jesucristo a que pagara por nuestros pecados en nuestro lugar.

Por lo que ahora la justicia de Dios es satisfecha con el sacrificio de su hijo Jesús en la cruz. Cristo fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación, según Romanos 4:25.

Un Verdadero Discípulo necesita reconocer la justificación de sus pecados: el castigo que merecíamos ya fue pagado por Cristo en la cruz.

Rom. 5.1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo)

Rom. 3.22-25 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.

2 Cor. 5.21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Cuando una persona es justificada, Dios empieza a trabajar en su carácter. Así, es llevada a obedecer, a hacer lo recto y lo justo, a desarrollar y manifestar un deseo intenso de agradar a Dios.

Martin Lutero, el gran reformador de la Iglesia en la Edad Media, sufría mucho porque tenía un gran vacío en su corazón. Sabía que iría al infierno al morir. En medio de su necesidad desesperada ingresó a un convento donde se aplicaban castigos físicos como método para limpiar los pecados y conseguir el favor de Dios. Lutero seguía vacío. Un día fue a confesarse ante un sacerdote y duró 11 horas declarando sus pecados; tampoco pudo obtener la paz que necesitaba. Tenía una carga inmensa y un gran deseo de encontrar a Dios.

En esa búsqueda encontró a un sacerdote, quien luego sería su tutor: él le recomendó leer la Biblia y buscar a Jesucristo, convencido de que sólo en la Palabra de Dios encontraría la paz y el perdón que necesitaba. Al estudiar, Lutero encontró el texto que dice: “El justo por la fe vivirá” y entendió que creer en el sacrificio de Cristo le daría la vida eterna, la seguridad de la salvación y la paz que tanto necesitaba. Fue así como Lutero encontró la forma de relacionarse correctamente con Dios, así como la equidad y la justicia de su carácter.

¿Afán, en el Verdadero Discípulo?

¿Afán?Mateo 6.31-34 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

El Verdadero discípulo debe primeramente tener un hambre y una sed intensas de hacer lo justo para agradar al Señor. El resto Dios lo dará como añadidura. Todos hemos escuchado y hasta memorizamos este texto, pero son pocos los discípulos que lo practican.

La agitada vida del mundo nos ha llevado a tener otro tipo de hambre: la de una mejor posición económica y de poder. Si nos descuidamos, podemos vernos inmersos en la dinámica del mundo que nos empujará a buscar más y mejores cosas materiales.

Y Dios nos cuestiona…

¿De qué tienes hambre hoy?
¿Para qué trabajas?
¿Cuál es tu afán en la vida?
¿Cómo estás edificando tu vida espiritual?
¿Cuál es tu prioridad?

Buscar el reino de Dios y su justicia es una actitud del corazón del discípulo, el cual tiene en ello su tesoro. Donde está nuestro tesoro, está nuestro corazón.

Preocupémonos por hacer ante todo la voluntad de Dios y no nos afanemos en buscar cosas terrenales. Buscar primero lo material es la actitud de cualquier incrédulo. Un verdadero discípulo tiene como prioridad buscar al Señor y hacer lo que Él dice.

Debemos estar contentos con nuestra situación actual, como decía Pablo en Filipenses 4.12: Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado. Muchos no están contentos con su escasez, pero otros van incluso más allá y, aunque poseen bienes, no están contentos con lo que tienen porque quieren más. Un verdadero discípulo espera la provisión de Dios y está conforme con ella, independientemente de lo abundante o lo escasa que ésta sea.

Los Misericordiosos

Mateo 5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Las primeras cuatro bienaventuranzas nos hablan sobre el carácter de Discípulo.  En ellas el Señor nos describe la pobreza de espíritu, el llanto producido por la necesidad de Dios, la humildad y la mansedumbre, y luego del hambre y la sed de Dios y su justicia. Esto nos habla de un orden establecido por Dios: primero forma nuestro carácter y, una vez desarrollado, podemos ser misericordiosos. Sólo así se formará en el verdadero discípulo un corazón que siente compasión por las miserias y las tragedias de los demás.

Dios tuvo compasión cuando vio la condición en la que estábamos: muertos en nuestros delitos y pecados. Él, grande en misericordia, mostró su amor para con nosotros en que siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros.

El Verdadero Discípulo sabe que ha recibido misericordia de Dios y que, por lo tanto, debe mostrar misericordia y perdonar a los que le ofenden.

Jesús nos cuenta una historia sobre la misericordia:

Lucas 10.25-37 El buen samaritano
El Buen Samaritano Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

¿Cómo actuamos hoy ante escenarios parecidos al que Jesús nos describe en esta historia?

¿Reaccionamos como verdaderos discípulos, haciendo el bien al prójimo si Dios nos presenta la oportunidad?

¿Nos compadecemos de nuestro prójimo en su necesidad y hacemos algo para ayudarle a satisfacerla?

¿Qué tanto nos paremos a Jesús?

Reflexionemos en estas preguntas y pidamos a Dios que produzca en nosotros una profunda hambre y una intensa sed de Él. Señor, forma tu carácter en nosotros y danos un corazón misericordioso. En el nombre de Jesús. Amén.

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El Carácter del Discípulo – Parte 2

Humildad [Foto de denispaul. http://www.flickr.com/photos/denislpaul/]En el artículo pasado veíamos cómo las multitudes quieren cosas de Jesús, pero no quieren ningún compromiso. A diferencia de lo que ocurre con el mundo, la formación del carácter es una prioridad para el Maestro Jesús. Él quiere que seamos como Él, que vivamos como Él, que pensemos como Él. Esta es la medida que el Señor estableció para aquellos que han vivir en el Reino de Dios.

El mundo enaltece el talento, el carisma… y se olvida del carácter. Un ejemplo es el del futbolista Diego Armando Maradona, quien en un partido del mundial México 86 metió un gol con la mano. A los aficionados no les importa que ese logro no haya sido honesto. Al mundo le encanta lo que hacen sus ídolos, pero no le importa cómo hacen éstos para alcanzar sus “logros”. Hace no mucho, otro jugador, Messi, metió también un gol con la mano. ¿Será acaso discípulo de Maradona?

Bienaventuranzas del Mundo.

Imaginemos una lista de “las bienaventuranzas del mundo”:

  • Bienaventurados los listos que engañan a medio mundo, porque ellos serán triunfadores.
  • Bienaventurados los ricos y famosos porque disfrutarán las riquezas de este mundo y de la vida.
  • Bienaventurados los exitosos y triunfadores porque no hay obstáculo que se les oponga.
  • Bienaventurados los campeones porque no saben lo que es la derrota.
  • Bienaventurados los que piensan positivo porque todo lo que proclaman recibirán.
  • Bienaventurados los que confían en sí mismos, gócense y disfruten de los Óscares y de los Grammy’s que merecen sólo los triunfadores.
  • Felices los que han salido de la pobreza y de la mediocridad porque de ustedes son los reinos de este mundo.

Atentamente, su maestro, el Lucero de la Mañana.

Bienaventurados los Humildes

Mostaza Silvestre [Foto de http://www.flickr.com/photos/khanhtopia/]La enseñanza de Jesús es diametralmente opuesta:

Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia. (Mat 5:5 NVI)

La palabra que se traduce “humildes” es el término griego praús, que se usa en referencia a un caballo que ha sido domado. Se habla de un caballo que es manso, obediente y sumiso. La obediencia a Dios debe ser parte del carácter del Verdadero Discípulo. Si el Maestro te dice que hables, debes hablar. Si dice que vayas, debes ir. Debes obedecer.

Humildad NO es falta de poder

Humildad no es falta de valor para enfrentar cosas grandes. Tampoco es actitud pasiva, actitud de abandono o conformismo, no es decir: “Va suceder lo que tiene que suceder.”

En Lucas 9, cuando los discípulos vieron a alguien que no estaba haciendo lo que a ellos les parecía correcto le preguntaron a Jesús: “¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que los destruya?”
Notemos cómo ellos sabían que tenían poder, pero pedían permiso para usarlo. Eso es ser humilde, manso. Un Verdadero Discípulo obedece las órdenes del Maestro.

Moisés, 40 años en preparación

Moisés [Foto de http://www.flickr.com/photos/davevallelycom/]La Biblia habla muy bien de Moisés:

A propósito, Moisés era muy humilde, más humilde que cualquier otro sobre la tierra. (Num 12:3 NVI)

Pero no nació humilde. Durante sus primeros 40 años lo que menos tenía Moisés era mansedumbre. Recordemos que Moisés nació en un pueblo perseguido y que, para ponerlo a salvo, su madre lo puso a flotar dentro de un canasto en el río. De ahí lo recogió la hija del Faraón. Así, Moisés fue criado en un lugar privilegiado y con la mejor educación posible, lo cual tiende a producir orgullo y soberbia. Eso se muestra luego cuando Moisés mató a un Egipcio que abusaba de un esclavo Hebreo. Evidentemente, no era entonces un hombre humilde.

Por causa de eso Moisés huyó al desierto, donde pasó 40 años sin fiestas ni glamour, sólo alacranes y ovejas. Dios usó esta situación para hacerlo manso. Cuarenta años en preparación para el liderazgo. Y hoy, ¿de dónde sacan que en 40 días se preparan líderes en las iglesias?

Moisés, humilde.

Mientras pastoreaba ovejas, Moisés vio la zarza ardiendo y fue a investigar qué ocurría. Dios le dijo: “Moisés. Moisés. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa.” En ese mismo instante Moisés obedeció, no se puso a discutir con Dios. Dios le informa a Moisés que lo va a enviar a servirle y la respuesta es “No Puedo.” Eso era exactamente lo que quería escuchar Dios; cuarenta años antes probablemente hubiera dicho que sí podía, aunque confiando en sus propias fuerzas. Al final Moisés va a cumplir la voluntad de Dios, diciendo que “Yo Soy” lo enviaba. La humildad consiste en someterse a Dios.


 

Desobediencia con Milagro

Moisés le pega a la roca en Horem [Foto de http://www.flickr.com/photos/22274117@N08/]Un día el pueblo deseó linchar a Moisés. La gente, en pleno éxodo en el desierto, extrañaba la comida de Egipto. Su líder fue delante de Dios a pedir lo que el Pueblo quería. Dios le dijo que le debía hablar a la roca, que de ella iba a brotar agua para todo Israel. En ese momento el enojo de Moisés rebasaba los límites y en lugar de hablarle a la roca, la golpeó. Así, desobedeció, pero igualmente Dios hizo el milagro y brotó agua y bebió todo el pueblo. Hoy en día a muchos no les importa violar la Palabra de Dios, con tal de ver un milagro.

Dios le dijo a Moisés: “me desobedeciste. Yo te dije que hablaras a la roca y le pegaste dos veces.” El Señor no es un padre consentidor, no nos deja hacer lo que sea. Por esa razón, a Moisés no le fue permitido entrar en la tierra prometida:

Moisés ascendió de las llanuras de Moab al monte Nebo, a la cima del monte Pisgá, frente a Jericó. Allí el Señor le mostró todo el territorio que se extiende desde Galaad hasta Dan, todo el territorio de Neftalí y de Efraín, Manasés y Judá, hasta el mar Mediterráneo. Le mostró también la región del Néguev y la del valle de Jericó, la ciudad de palmeras, hasta Zoar. Luego el Señor le dijo: “Éste es el territorio que juré a Abraham, Isaac y Jacob que daría a sus descendientes. Te he permitido verlo con tus propios ojos, pero no podrás entrar en él.” (Deu 34:1-4 NVI)

Parece drástica la decisión de Dios, pero quién puede discutir con Él. Moisés no lo hizo tampoco, lo cual comprueba su mansedumbre. En contraparte, muchos no pueden pasar un problema sin reclamarle a Dios: “¡Yo Diezmo! ¿Por qué me haces esto?”

Mis queridos hermanos: no se engañen. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras. Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación. Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida. (Stg 1:16-21)

El verdadero discípulo acepta la disciplina de Dios.


 

Meditemos la Palabra

Terminemos este artículo meditando en algunos pasajes Bíblicos que hablan de la humildad:

“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde
de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.” (Mat 11:28-30)

José meditando en la Palabra [Foto de http://www.flickr.com/photos/23028526@N05/]La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, (6) quien, siendo por naturaleza* Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. (7) Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza* de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. (8) Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Fil 2. Se humilló a si mismo. (Fil 2:5,8 )

Él realiza maravillas insondables, portentos que no pueden contarse. Él derrama lluvia sobre la tierra y envía agua sobre los campos. Él enaltece a los humildes y da seguridad a los enlutados. (Job 5:9-11)

Yod - Él dirige en la *justicia a los humildes, y les enseña su camino. (Sal 25:9)

El Señor es excelso, pero toma en cuenta a los humildes y mira de lejos a los orgullosos. (Sal 138:6)

Los pobres volverán a alegrarse en el Señor, los más necesitados
se regocijarán en el *Santo de Israel. (Isa 29:19)

Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo *nombre es *santo: “Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el *corazón de los quebrantados. (Isa 57:15)

Fue mi mano la que hizo todas estas cosas; fue así como llegaron a existir afirma el Señor. “Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu, a los que tiemblan ante mi palabra. (Isa 66:2)

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El Carácter del Discípulo - Parte 1

caracter.jpgLas enseñanzas de Jesús respecto a sus discípulos están enfocadas primordialmente a la formación del carácter,  y no como ahora se insiste, a los dones o a los carismas de Dios.  Empecemos viendo el término “Carácter” en el diccionario:

Carácter es el conjunto de cualidades de una persona que la distingue de otras (en su modo de ser, de vivir, de obrar). (Diccionario de la Real Academia Española)

Ser discípulo de Jesús consiste primordialmente en tener un estilo de vida diferente al de aquellos que no lo son. La Biblia nos dice acerca de Jesús que “su fama se extendió” y que tenía muchos seguidores que querían escuchar lo que Él decía. Notemos que Jesús hablaba de las cosas internas del corazón, del carácter.

Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles diciendo: “Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece. (Mat 5:1-3 NVI)

Pobres en Espíritu

Sandalias [Foto por Gotigersjf http://www.flickr.com/photos/gotigersjf]La palabra griega que se traduce como “dichosos” es «makários» que significa supremamente dichoso y feliz. La palabra “pobres” es «ptojós» que significa mendigo. Un mendigo es alguien que tiene múltiples necesidades sin resolver, que no tiene recursos. Como no tienen nada, los mendigos piden ayuda con una actitud de humillación. Los pobres en espíritu reconocen que tampoco tienen nada: reconocen que por sí mismos no pueden alcanzar la salvación, reconocen su miseria espiritual.

El verdadero discípulo tiene es totalmente dependiente de Jesús. Esta es la base para recibir las riquezas del Espíritu.

Josafat

Podemos encontrar la base de las bienaventuranzas en el Antiguo Testamento, comenzando con la historia de Josafat.

¡Mira cómo nos pagan ahora, viniendo a arrojarnos de la tierra que tú nos diste como herencia! Dios nuestro, ¿acaso no vas a dictar sentencia contra ellos? Nosotros no podemos oponernos a esa gran multitud que viene a atacarnos. ¡No sabemos qué hacer! ¡En ti hemos puesto nuestra esperanza!” Todos los hombres de Judá estaban de pie delante del Señor, junto con sus mujeres y sus hijos, aun los más pequeños. Entonces el Espíritu del Señor vino sobre Jahaziel, hijo de Zacarías y descendiente en línea directa de Benaías, Jeyel y Matanías. Este último era un levita de los hijos de Asaf que se encontraba en la asamblea. Y dijo Jahaziel: “Escuchen, habitantes de Judá y de Jerusalén, y escuche también Su Majestad. Así dice el Señor: No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía. (2Cr 20:11-15 NVI)

El ejército que enfrentaba al de Israel contaba con el doble de efectivos en sus filas: todo haría pensar que el ejército de Dios sufriría una aplastante derrota.  Josafat no podía hacer nada en sus fuerzas contra el enemigo, pero había depositado su confianza en Dios.  Igualmente nosotros, cuando no sabemos que hacer, o cuando no podemos hacer nada… debemos refugiarnos en Jesús, no en el licor o en los bienes materiales de otra persona.  Debemos esperar a que Dios pelee por nosotros.

Salomón

Salomón tuvo también una actitud de pobreza y dependencia de Dios:

“Ahora, Señor mi Dios, me has hecho rey en lugar de mi padre David. No soy más que un muchacho, y apenas sé cómo comportarme. Sin embargo, aquí me tienes, un siervo tuyo en medio del pueblo que has escogido, un pueblo tan numeroso que es imposible contarlo. Yo te ruego que le des a tu siervo discernimiento para gobernar a tu pueblo y para distinguir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién podrá gobernar a este gran pueblo tuyo? Al Señor le agradó que Salomón hubiera hecho esa petición, de modo que le dijo:

Como has pedido esto, y no larga vida ni riquezas para ti, ni has pedido la muerte de tus enemigos sino discernimiento para administrar justicia, voy a concederte lo que has pedido. Te daré un corazón sabio y prudente, como nadie antes de ti lo ha tenido ni lo tendrá después. Además, aunque no me lo has pedido, te daré tantas riquezas y esplendor que en toda tu vida ningún rey podrá compararse contigo. (1Re 3:7-13 NVI)

Salomón reconocía que era débil, que dependía de Dios.  Se limitó a pedir un corazón entendido, discernimiento para gobernar al numeroso pueblo que ahora dirigía.

Lucas 6:21 [Pintura por marketseq http://www.flickr.com/photos/marketseq/]Algunos me preguntan cómo hago para pastorear a varios miles de personas.  Mi respuesta es siempre la misma: sólo con la fuerza de Dios se puede hacer eso.  Dios nos da la fuerza y la sabiduría para enfrentar las cosas que Él mismo pone en nuestro camino.  De igual modo, por ejemplo, cada padre de familia ha de pedir sabiduría para pastorear a su familia.

Jesús dijo “separados de mí, no pueden ustedes hacer nada.” Un verdadero discípulo depende de Dios.

Cuando buscas trabajo, presentas tu currículum vitae y el departamento de Recursos Humanos dedide si te contrata con base en tus capacidades. En el mundo es necesario enfatizar los logros, pero el Maestro no está interesado en la trayectoria de los suyos.  A nosotros se nos pide que seamos pobres en espíritu.

David

David, aunque era Rey, también reconocía su dependencia de Dios:

Y a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; ¡no te tardes, Dios mío! (Sal 40:17 NVI)

Hay personas que se niegan a buscar apoyo en otros.  ¿Has escuchado que ”la ropa sucia se lava en casa“?

Aquí vemos cómo David le pide socorro a Dios, reconociendo su pobreza, no ocultando nada.

El verdadero discípulo no es orgulloso y pide ayuda a Dios.

Pablo

El Apóstol también reconocía su pobreza y rogaba a Dios:

Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.” Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2Co 12:8-10 NVI)

Este sí era un Apóstol de verdad, no como los “apóstoles” de hoy que presumen sus jets, sus trajes y las estampas de su pasaporte. Pablo dice que se goza en sus debilidades porque muestra la supremacía de Cristo.

Infeliz, Miserable, Pobre, Ciego y Desnudo

En Apocalipsis, Jesús se dirige a una de las iglesias:

Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca. Dices: ‘Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada’; pero no te das cuenta de que el infeliz y miserable, el pobre, ciego y desnudo eres tú. Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete. (Apo 3:15-19 NVI)

¿Qué sucedió para que se hicieran tibios? Sencillo: confiaban en sus logros y en sus posesiones (’soy rico… no me hace falta nada’).  Mostraban orgullo, autosuficiencia. Pero Dios les llama infelices, miserables, pobres, ciegos y desnudos.  Eso mismo les dice Dios a quienes no son pobres en espíritu.

Los que Lloran serán consolados

Lágrimas [Foto de http://www.flickr.com/photos/d_oracle/]Regresemos a Mateo 5 para ver una característica más del discípulo verdadero:

Dichosos los que lloran, porque serán consolados. (Mat 5:4 NVI)

Cuando Jesús dijo “los que lloran”… ¿se refería a cualquier tipo de llanto? ¿Bienaventurado el homosexual que llora porque su novio lo dejó? ¿Bienaventurado el ateo que llora porque murió su esposa? ¿Bienaventurado el idólatra que llora porque perdió su trabajo? ¡No!

El Señor les está hablando a sus discípulos, no a toda persona. Bienaventurado es el verdadero discípulo que llora, porque Dios le consuela.

Aquí en la congregación una matrimonio acaba de pasar un momento muy amargo. Su hija de 21 años enfermó de cáncer y, luego de sufrir por mucho tiempo, murió hace pocas semanas. Cuando hablé con ellos me dijeron que tenían una paz y un gozo indescriptibles. El Consolador les dio gozo en medio de la tribulación, en medio de su llanto.

Un día, Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos:

Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar. Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: “¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos.
Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.” El que estaba sentado en el trono dijo: “¡Yo hago nuevas todas las cosas!” Y añadió: “Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza.” (Apo 21:1-5 NVI)

Los verdaderos discípulos son consolados cuando lloran.  Si usted lo es, reciba la consolación de Dios.

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¿Discípulos o Simpatizantes?

propiedad-de-jesus.jpgSegún el diccionario, “Simpatía” es una “comunidad de sentimientos, es decir, tener sentimientos en común. Es, también, el modo de ser de una persona, el cual le hace agradable ante los demás y produce una inclinación afectiva. La simpatía está llena de emociones y sentimientos, pero tal vínculo no incluye ninguna especie de compromiso.

La Iglesia Cristiana es, por así decirlo, simpática: son muchos los que se sienten atraídos hacia ella por una especie de identificación con valores como “lo bueno” o “lo bello”, pero no porque deseen establecer alguna relación estable, firme o comprometida.  Así es nuestra iglesia: está llena de muchos simpatizantes y de pocos discípulos verdaderos. Para Jesús no es importante que muchos le digan “yo te sigo” sino que, quienes lo decian, lo hagan íntegramente y con buenas motivaciones, que sus seguidores tengan una buena razón para seguirle.

El siguiente versículo deja muy claro que ciertamente hay discípulos, pero que hay “de otros” entre los que vienen al Señor:

… salió Jesús de la ciudad acompañado de sus discípulos … y de una gran multitud… (Mar 10:46 NVI)

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¿Nos mandó Jesús a atar demonios?

Tabla de contenidos en Cómo Interpretar la Biblia

  1. Cómo interpretar la Biblia - Introducción
  2. ¿Nos mandó Jesús a atar demonios?
  3. Primeras Tres Reglas de Interpretación Bíblica

¿Se puede atar a Satanás?  [Foto de http://www.ukapologetics.net]Ahondemos ahora en la importancia de la tercera regla de interpretación bíblica: Tomar las palabras en su contexto; es decir, los versículos anteriores y posteriores. Para ello me referiré a la famosa doctrina de “atar demonios”.

Mateo 18:18
De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

Este versículo ha sido aislado para crear la doctrina de atar demonios.

Pero veamos el contexto inmediato:

18:19, Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

18:20, Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

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El Escultor de Discípulos

David, de Miguel ÁngelCorría el año 1501 en Italia. Se buscaba insistentemente a un escultor para hacer una figura del Rey David, con la honda en la mano, en el momento en que recién había matado a Goliat. La obra le fue encomendada al gran artista Miguel Ángel, a quien le fue dada una mole de mármol de cinco metros de altura con la cual se dedicó durante dos años continuos a darle forma a ésta que es considerada una de las obras maestras de la plástica mundial de todos los tiempos: el David.

Esta historia me hace pensar seriamente en Jesús como el gran escultor de discípulos. Un verdadero discípulo no nace, sino que se hace. El verdadero discipulado no se recibe por herencia (”Soy cuarta generación de predicador por parte de mi madre“). En la mente de Jesús nunca anidó la idea de, producir discípulos en serie, como si se tratara de la mentalidad de un moderno fabricante de productos de dudosa calidad en China: “hagamos muchos, aunque sean malos“).

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Primeras Tres Reglas de Interpretación Bíblica

Tabla de contenidos en Cómo Interpretar la Biblia

  1. Cómo interpretar la Biblia - Introducción
  2. ¿Nos mandó Jesús a atar demonios?
  3. Primeras Tres Reglas de Interpretación Bíblica

A continuación vamos a hacer una revisión detallada de cada una de las reglas de interpretación bíblica:

bibliahebreo.jpgPRIMERA REGLA: Algunas expresiones de la Biblia son figuradas y deben interpretarse según el uso ordinario de la época en que se escribieron.

El lenguaje es cambiante, se va transformando a lo largo de la historia. Y no me refieron sólo al significado de las palabras sino a la formación de expresiones, lugares comunes y frases hechas. No todas las expresiones son literales: el desarrollo del lenguaje ha generado expresiones figuradas, que no pueden ser tomadas literalmente. Cuando leemos en la Biblia “este es mi cuerpo”, no se expresa literalmente que el pan sea el cuerpo de Cristo.
Así vemos cómo la hermenéutica también se aplica a la literatura. Cuando se quiere leer por ejemplo Don Quijote de la Mancha, las palabras y las frases empleadas se han de analizar en su contexto histórico, no en el nuestro.

Ejemplos bíblicos.

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Cómo interpretar la Biblia - Introducción

Tabla de contenidos en Cómo Interpretar la Biblia

  1. Cómo interpretar la Biblia - Introducción
  2. ¿Nos mandó Jesús a atar demonios?
  3. Primeras Tres Reglas de Interpretación Bíblica

La correcta interpretación Bíblica te evitará caer… [Foto de Andrew Rogers http://deepchurch.org.uk/author/andrew-rogers/]¿Se ha dado usted cuenta de lo común que resulta escuchar en la iglesia de nuestro tiempo todo tipo de herejías, blasfemias y falsas doctrinas? ¿Se ha preguntado por qué ocurre esto? En algunos casos, ciertamente, se enseñan falsedades deliberadamente. Pero en otros casos la razón es una deficiente, escasa o nula formación en el estudio de la Biblia que conduce a interpretar equivocadamente las Escrituras.

Interpretar la Biblia no es sólo asunto de “revelación”. Requiere estudio y un cabal entendimiento de los textos. Hay reglas para ello. Si las seguimos, evitaremos deslices en el entendimiento de la Palabra. Para manejar un automóvil no sólo es necesario tener el vehículo y una licencia de conductor: la persona debe conocer las leyes de tránsito y respetarlas. Para interpretar las Escrituras no basta tener una Biblia y leerla, es necesario utilizarla bien y saber interpretarla.

De una manera muy sencilla estaremos presentando las reglas básicas de interpretación bíblica con el fin de acercarnos a las Escrituras con un corazón limpio y dispuesto a aprender y a no torcer su significado.

En cada regla expondré la interpretación correcta y las interpretaciones falsas que, en algunos casos, se han ido aceptando e integrando a la concepción que algunos creyentes tienen de la Biblia.

Le animo y le invito a leer con detenimiento cada uno de estos artículos. Vamos juntos a analizar y a quebrar argumentos erróneos, ilógicos y huecos que es necesario desarraigar de nuestras congregaciones y nuestras familias, de nuestro corazón y nuestra mente.

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